Era un abrazo, pero al seccionarse y rotar se convirtió en una playapez. Me preguntaba la sensación de tumbarse en la orilla, sentir el sol y quedar sumergida entre bandos de peces de colores, pero algo me dice que al final las aletas se convertiran en plumas, siempre necesito salir a flote y sentir el viento en la cara
Hay palabras que nos transportan a otros mundos, a otras épocas, aunque soy mas de sirenas, de mástiles y cuerdas, este otoño me dio por los unicornios, y por pensar que sólo se acercan a seres puros; cuanto me gustaría parecerme a un unicornio, no por su belleza, si no por la sabiduría de encontrar a gente pura, limpia y sencilla.
Así es mi vida, piedra, como tú; como tú, piedra pequeña; como tú, piedra ligera; como tú, canto que ruedas por las calzadas y por las veredas; como tú, guijarro humilde de las carreteras como tú, que en días de tormenta te hundes en el cieno de la tierra y luego centellas bajo los cascos y bajo las ruedas; como tú, que no has servido para ser ni piedra de una Lonja, ni piedra de una Audiencia, ni piedra de un Palacio, ni piedra de una Iglesia; como tú, piedra aventurera; como tú, que, tal vez, estás hecha sólo para una honda, piedra pequeña y ligera ...
Aquí estamos otra vez, ni que decir tiene que no sólo el hombre es un animal de costumbres, mi coche también; la verdad no se como tomármelo, pero todos los años decide quedarse un par de días o una noche a dormir en el concesionario (siempre por las mismas fechas). Será que tiene recuerdos de su andanzas con maleantes y forajidos de la justicia y espera desesperadamente retomar la vida fugitiva, pobre... si tiene esa ilusión .Quizás algún día le pase de revoluciones o me lo lleve a hacer trompos por las eras, le amenizare con el Fari y un batallón de gente fumando porros, mira que si lo que tiene es mono. ¡Uy lo mismo es eso!, le gustan los hombres vestidos de mono, ¡¡¡ayyyyyy !!!!!! Tantas cosas… no tienen remedio.
Me gustan los contraluces, la luz del atardecer y marchar hacia atrás viendo todo en luz y sólido. Aquí esa luz hace que todo se vuelva irreal, como si un silencio brotase de su interior y absorbiera el ruido reinante.
Dudo de mi percepción de la realidad, pero las personas se vuelven simples objetos, su belleza se multiplica hasta el infinito vestidos de silencio, ese silencio que les dota de majestuosidad y los convierte en personajes.
Bosques de postes sin aparente utilidad, una cometa que mece el viento pero sin mano que la dirija
Cambio de sentido y ahora no parece que este viendo mi vida al son de una banda sonora. En este momento todo pasa tan rápido, la sensación de velocidad es mayor, ¿cómo puede ser que en un mismo presente, según la dirección de la mirada sintamos tan distinto?
¿Cómo el sentido de la marcha puede hacer cambiar tanto la visión? ¿Será por qué no me ciega la luz del sol?
Miro la espuma, su delicadeza que es tan distinta a la de la ceniza. Como quien mira una sonrisa, aquella por la que da su vida y le es fatiga y amparo, miro ahora la modesta espuma. Es el momento bronco y bello del uso, el roce, el acto de la entrega creándola. El dolor encarcelado del mar, se salva en fibra tan ligera; bajo la quilla, frente al dique, donde existe amor surcado, como en tierra la flor, nace la espuma. Y es en ella donde rompe la muerte, en su madeja donde el mar cobra ser, como en la cima de su pasión el hombre es hombre, fuera de otros negocios: en su leche viva. A este pretil, brocal de la materia que es manantial, no desembocadura, me asomo ahora, cuando la marea sube, y allí naufrago, allí me ahogo muy silenciosamente, con entera aceptación, ileso, renovado en las espumas imperecederas.