lunes, 19 de octubre de 2009

playapez



Era un abrazo, pero al seccionarse y rotar se convirtió en una playapez.
Me preguntaba la sensación de tumbarse en la orilla, sentir el sol y quedar sumergida entre bandos de peces de colores, pero algo me dice que al final las aletas se convertiran en plumas, siempre necesito salir a flote y sentir el viento en la cara

viernes, 16 de octubre de 2009

unicornios









Hay palabras que nos transportan a otros mundos, a otras épocas, aunque soy mas de sirenas, de mástiles y cuerdas, este otoño me dio por los unicornios, y por pensar que sólo se acercan a seres puros; cuanto me gustaría parecerme a un unicornio, no por su belleza, si no por la sabiduría de encontrar a gente pura, limpia y sencilla.




martes, 13 de octubre de 2009

CANTOS RODADOS




COMO TU

Así es mi vida,
piedra,
como tú; como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centellas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra de una Lonja,
ni piedra de una Audiencia,
ni piedra de un Palacio,
ni piedra de una Iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que, tal vez, estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera ...


LEÓN FELIPE

jueves, 8 de octubre de 2009

vacaciones pagadas




Aquí estamos otra vez, ni que decir tiene que no sólo el hombre es un animal de costumbres, mi coche también; la verdad no se como tomármelo, pero todos los años decide quedarse un par de días o una noche a dormir en el concesionario (siempre por las mismas fechas). Será que tiene recuerdos de su andanzas con maleantes y forajidos de la justicia y espera desesperadamente retomar la vida fugitiva, pobre... si tiene esa ilusión .Quizás algún día le pase de revoluciones o me lo lleve a hacer trompos por las eras, le amenizare con el Fari y un batallón de gente fumando porros, mira que si lo que tiene es mono. ¡Uy lo mismo es eso!, le gustan los hombres vestidos de mono, ¡¡¡ayyyyyy !!!!!! Tantas cosas… no tienen remedio.

sábado, 3 de octubre de 2009

contaluz






Me gustan los contraluces, la luz del atardecer y marchar hacia atrás viendo todo en luz y sólido.
Aquí esa luz hace que todo se vuelva irreal, como si un silencio brotase de su interior y absorbiera el ruido reinante.



Dudo de mi percepción de la realidad, pero las personas se vuelven simples objetos, su belleza se multiplica hasta el infinito vestidos de silencio, ese silencio que les dota de majestuosidad y los convierte en personajes.

Bosques de postes sin aparente utilidad, una cometa que mece el viento pero sin mano que la dirija


Cambio de sentido y ahora no parece que este viendo mi vida al son de una banda sonora.
En este momento todo pasa tan rápido, la sensación de velocidad es mayor, ¿cómo puede ser que en un mismo presente, según la dirección de la mirada sintamos tan distinto?

¿Cómo el sentido de la marcha puede hacer cambiar tanto la visión? ¿Será por qué no me ciega la luz del sol?


lunes, 28 de septiembre de 2009

dancetumbada



A veces me gusta tumbarme y moverme al ritmo de la música, las superficies suelen hacer cosquillitas y se ve la realidad desde otro punto de vista.


jueves, 24 de septiembre de 2009

espuma




ESPUMA

Miro la espuma, su delicadeza
que es tan distinta a la de la ceniza.
Como quien mira una sonrisa, aquella
por la que da su vida y le es fatiga
y amparo, miro ahora la modesta
espuma. Es el momento bronco y bello
del uso, el roce, el acto de la entrega
creándola. El dolor encarcelado
del mar, se salva en fibra tan ligera;
bajo la quilla, frente al dique, donde
existe amor surcado, como en tierra
la flor, nace la espuma. Y es en ella
donde rompe la muerte, en su madeja
donde el mar cobra ser, como en la cima
de su pasión el hombre es hombre, fuera
de otros negocios: en su leche viva.
A este pretil, brocal de la materia
que es manantial, no desembocadura,
me asomo ahora, cuando la marea
sube, y allí naufrago, allí me ahogo
muy silenciosamente, con entera
aceptación, ileso, renovado
en las espumas imperecederas.

Claudio Rodríguez