
He de trascender, pues, ésta mi naturaleza, para ascender como por escalones hacia aquél que me hizo. El primer paso es el de la memoria, campo grande y palacio maravilloso donde se almacenan los tesoros de innumerables y variadísimas imágenes acarreadas por los sentidos. En ella se almacena cuanto pensamos —acrecentando, disminuyendo o variando de cualquier modo lo adquirido por los sentidos— y cualquier otra cosa confiada a la memoria y que aún no ha sido tragada y sepultada por el olvido.
Una vez allí, pido a la memoria que me traiga lo que quiero. Algunas cosas se presentan al momento; otras tengo que buscarlas durante más tiempo y sacarlas como de unos escondrijos más secretos. Otras se presentan como en tropel y cuando quiero buscar otra cosa se me ponen delante, como diciendo: «¿Somos por ventura nosotras las que buscas?». Yo las aparto de mi memoria con la mano del corazón, hasta que se hace claro lo que quiero y salta desde su escondite a mi vista. Hay otras cosas que se presentan fácilmente y por orden riguroso de llamada. Dejan luego su lugar a las que les siguen y, al cederlo, son almacenadas para salir después cuando uno quiera.
s.Agustín
1 comentario:
Lo "mejor" de la memoria es cómo se transforma con el paso del tiempo. Ya no vemos las cosas como las veíamos antes ni las veremos después.
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